Jesús Carballo García

Entrenador del Equipo Nacional de Gimnasia Artística Femenina

 Madrid, enero de 2003                

Laura es una figura histórica de la gimnasia y del deporte femenino español. En la época en que Laura despertaba admiración y pasión deportiva, apenas existían figuras femeninas del deporte. Laura recibió una atención de los medios de comunicación inédita hasta aquél entonces para una mujer deportista. Sus éxitos que supusieron el despegue de la gimnasia española en cuanto a resultados y respetabilidad internacional fueron los que han permitido que detrás de ella empezara un linaje de gimnastas que nunca ha pasado desapercibido a los ojos de técnicos y jueces en las competiciones de más alto nivel. Estas gimnastas han seguido las huellas de Laura y su ejemplo hasta culminar con sus pies en el escalón más alto del podio y alcanzar el oro mundial.

Laura fue la primera gimnasta española en obtener un 10, la máxima nota que alcanzó la primera vez en una prueba de salto. En el Campeonato de Europa de Helsinki (Finlandia) de 1985, Laura estaba en el mejor momento de su preparación y una desafortunada lesión de tobillo evitó que pudiera batir a rumanas y soviéticas cuando estaba en su mejor momento gimnástico. No obstante, ella nunca ha sido presa del desánimo ni de la frustración por las adversidades, siempre fue un ejemplo de deportista disciplinada y luchadora. Igualmente siempre ha sabido llevar el éxito con normalidad, recuerdo con orgullo los célebres Juegos del Mediterráneo en que fue nombrada Reina de Casablanca, en aquel momento los telediarios empezaban con su imagen, era la primera figura femenina del deporte español. No puedo olvidar aquellos momentos en que la celebridad de Laura era tan fuerte que un jeque árabe quería cambiarla por un desmesurado número de camellos.

Laura siempre ha tenido a su familia a su lado, unos padres ejemplares y colaboradores con la carrera de su hija. Julián y Soledad siempre supieron apoyarla y aconsejarla adecuadamente.

Laura ha sido la deportista con que todo entrenador desearía trabajar. Una gimnasta inteligente y valiente, que a sus excelentes cualidades físicas y capacidad técnica unía un perfil humano de inigualable altura moral, siempre agradecida al trabajo de sus entrenadores, educada, disciplinada y amable.

Laura ocupa en mi mente, sentimientos y recuerdos como entrenador un destacado lugar, ella me ayudó a progresar y a enseñar la nueva escuela de la gimnasia española al mundo y el mismo orgullo que siento al pensar en su pasado, lo experimento al ver su presente e intuir su futuro. Laura tuvo una de las más importantes posiciones como deportista de alto nivel, fue pionera en el desarrollo de nuevas dificultades, marcó una época de la gimnasia que le ha permitido pasar a la historia del deporte de alta competición, pero Laura también ha logrado el éxito al otro lado del gimnasio, en la vida postcompetitiva. Ella ha sabido trasladar sus cualidades de gran deportista del gimnasio a la universidad, del entrenamiento deportivo a los estudios superiores y de la vida académica al mundo real de cada día, siendo un ejemplo para toda la comunidad deportiva.

En definitiva, soy muy feliz recordando su pasado, pero más aun compartiendo como amigo su presente al testificar cómo la disciplina del gimnasio, la belleza del deporte que practicamos es capaz de forjar personas como Laura que es un ejemplo no sólo para las deportistas que siguen sus pasos sino para todos los jóvenes de su generación. El deporte aporta vivencias indescriptibles que enriquecen la vida y que desarrollan características únicas en quien las vive con disciplina y entrega. El esfuerzo deportivo de hoy es un paso en la escalera hacia la felicidad del mañana. Así ha sido para Laura, su exitoso pasado deportivo y su realización personal es un aliciente constante para seguir formando nuevas generaciones de gimnastas y seguir entregando mis fuerzas al mundo del deporte.